IMG-20210912-WA0006 (1)

CHEQUEO A LA PARTICIPACIÓN EN LA CIUDAD DE VALÈNCIA

0Shares
0 0

La FAAVV ha participado a través de su presidenta Mª José Broseta en la jornada sobre participación ciudadana. Resumimos los puntos que hemos puesto de relieve en esta jornada.

Estamos en un periodo en el que, cada vez más, se habla de la participación, pero no se han creado las herramientas suficientes para hacerla realidad. La Administración no acaba de creérsela y la sociedad civil no ha recibido formación en este tema, no se ha facilitado en ningún momento la participación activa. Muchas veces habría que preguntarse ¿hasta dónde se la creen los políticos?

Es responsabilidad de la Administración ofrecer los métodos que faciliten el diálogo y los mecanismos para poder participar. La participación debe verse más como un legítimo derecho que como una concesión de las instituciones. Y esto exige que exista un marco legal que lo propicie.

La participación ciudadana fomenta un tipo de ciudadanía que tiene un mayor interés por informarse y cooperar, refuerza vínculos sociales y favorece la integración.

El buen gobierno pasa por facilitar a la ciudadanía un control en sus decisiones, evitar la dominación del poder. Las herramientas para alcanzar esa meta son la participación con la ciudadanía, la transparencia y la información.

El movimiento vecinal, como otras entidades civiles, ha de exigir a las Administraciones Públicas un esfuerzo para alcanzar:

  • Acciones y actitudes transparentes y constructivas hacia el bien común.
  • Control coherente y de acuerdo con la ciudadanía
  • Honradez, transparencia y ética aplicada. La ÉTICA aplicada a la política tendría por objeto enseñarnos como debe ser y organizarse la sociedad y conforme a qué principios debe gobernarse, para que la sociedad y el gobierno sean morales, esto es, para que satisfagan las exigencias de la ética.
  • Gestión de recursos y leyes para el bien común, con la participación de la ciudadanía.

Las herramientas para llegar a los puntos que hemos reseñado, pueden resumirse en:

  1. Información amplia y clara; entendible y comunicada.
  2. La ciudadanía debe saber dónde puede solicitar o encontrar esa información
  3. Proceso de deliberación común
  4. Toma de decisiones.
  5. Rendición de cuentas

Todo esto se resume en voluntad. No hace falta romper el presupuesto municipal o autonómico para fomentar la participación, para hacer que las vecinas y vecinos modelen qué tipo de ciudad quieren, qué es prioritario para ellos, cómo mejorar la calidad de vida en sus barrios y ciudades.

La ciudadanía debe sentir lo público como propio, si no lo sentimos así, no lo cuidaremos.

Los gobiernos reciben una confianza de sus votantes en virtud del programa electoral; la participación es la cesión de una parcela de poder que vuelve a la ciudadanía y esto genera que el ciudadano aumente progresivamente las ganas de participar en los asuntos públicos. Esto implica también una corresponsabilidad en las decisiones.

Las entidades ciudadanas y principalmente las asociaciones vecinales se caracterizan por la constante reivindicación, un trabajo diario y continuado.

Vivimos en un momento en el que los cambios ocurren de manera cada vez más veloz. La era de la información, de la globalización, no hace sino acelerar los procesos que antes costaba años en desarrollarse. Pero más deprisa o más despacio, no hay transformación social sin reivindicación.

Nuestra postura como vecinas y vecinos responsables no debe limitarse a ser meros receptores de los derechos que nos quieran dar. Debemos trabajar todas en la corresponsabilidad que supone transformar la sociedad en la dirección que queremos.

La reivindicación es una de las herramientas que nos deben ayudar a alcanzar los objetivos, pero la dirección ha de establecerse desde la participación.

Entre todas y todos, desde el conjunto, evitando el aislamiento y el individualismo.

Reivindicar significa reclamar algo a lo que se cree tener derecho. Así que, reivindiquemos lo que justamente nos corresponde y transformemos lo que haya que transformar, sin miedos, recordando que es nuestro derecho.

Acabo con una idea de Margaret Mead, posiblemente la mujer más influyente en el mundo de la antropología:

Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos comprometidos puede cambiar el mundo. De hecho, es lo único que lo ha logrado. Margaret Mead

Los comentarios están cerrados.